Cara A/Cara B: Parques Nacionales Españoles, por el propio Alexanderplatz (I)

Un repaso, canción a canción, de uno de los discos nacionales de 2021

(Cara A/Cara B es una sección de Hipersónica en la que nos paramos, canción a canción y a ser posible con los propios artistas, para desgranar todas las razones, los porqués y los cómo de cada disco).

Autor de Parques Nacionales Españoles (2021, Jabalina), uno de los mejores discos de lo que llevamos de 2021 (de aquí y de fuera) y responsable también del EP Murcia Delenda Est, uno de los mejores del 2020 según esta nada santa casa, quisimos juntarnos con Alexanderplatz (Alejandro Martínez) para desgranar con él, canción a canción, su Parques Nacionales Españoles.

Por cierto, Alexanderplatz presentará en directo “Parques nacionales españoles” en el Maravillas Club de Madrid el sábado 20 de marzo. Podéis haceros con las entradas en Wegow.

1. Isabel como Fernando

HS: El primer día que nos pusimos el disco, en el Telegram de Hipersónica, yo les dije nada más oír las dos primeras canciones: "qué rockero es esto".

AM: ¿Rock? Eso sí que me descuadra a mí. Vale que el inicio es más duro y eso despista, pero luego soy consciente de que es radicalmente más variado que el EP, que tiene una cierta línea y pudo parecer que el disco iba a ser igual, pero Parques Nacionales Españoles se va más a los extremos sin rubor. Que, por otra parte, es algo que yo he hecho toda la vida.

No es que sea premeditado: en parte sí, al hacer este disco tenía claro que no me iba a poner las reglas que me puse en el anterior, donde buscaba un sonido muy concreto, más a nivel sonoro que compositivo. Al menos a la hora de mantener una atmósfera de sonido en todo el disco. Y en este no, en este se trataba de lo que he hecho siempre, si tengo que tirar por aquí y arreglarlo de tal manera, lo hago.

En el disco anterior no hay ni una sola cuerda, me refiero a cuerda real. Usaba cuerdas de sinte, pero suena como un sintetizador y quieres que no parezca una cuerda como tal. Eso te lleva a una estética, a los 80, a la segunda mitad de los 70. Y en este, si tenía que usar cuerdas, las usaba, aunque saliese un sonido más clásico, como se grababa en los 60. Eso en el otro no lo hubiera hecho. Ésa es la regla que me marcaba.

HS: Pero aquí no empiezas como lo hiciste en el anterior, con la inicial y con Homenaje, un tono suave que va hacia la épica. Aquí empiezas a toda leche, con las guitarras a tope. Ni siquiera recuerdo ese sonido tan rotundo en Klaus & Kinski.

AM: En parte, porque con Klaus hacíamos las cosas con simples y cajas de ritmo, pero esta es una canción de batería de banda, no hubiera buscado nunca ese sonido. Eso ya te coloca en otro esquema. Y lo de empezar tan fuerte es que te encuentras que el orden de las canciones no es fácil, y tienes que tomar ciertas apuestas, y más cuando son discos tan montaña rusa. Según la decisión que tomes, va a ser una impresión u otra. Si haces temas tan distintos, sabes que el carrusel de emociones va a estar ahí. Empezar super arriba y que la tercera sea una balada... quizás esa ciclotimia musical la vivo yo porque me pongo uno de Peret y luego me estoy poniendo a Sibelius. ¿Por qué no?

HS: Aunque musicalmente nos llevase a terrenos no esperados, que es también una de las gracias de Alexanderplatz, 'Isabel como Fernando' sí que nos trae en la letra al de siempre. Va a volver a haber bastante amor en el disco... pero un amor que no es la tradicional, aquí hay una declaración oscura.

AM: Sí, es una declaración de amor, es jugar con el lenguaje estirándolo, utilizo mucho el refranero, las expresiones coloquiales, en este caso un lema... y en función de él, ir estirándolo para hacer una confesión amorosa. Es usar recursos para hacer pequeña literatura. A veces soy laberíntico, si yo lo sé... pero... bueno...

2. Un tal vez rotundo

HS: Oye, el título es Definitely maybe.

AM: A veces también se me ocurren las cosas como al poeta que encuentra un verso y de ahí nace el poema. El verso puede parecer una broma, pero no lo es: si entiendes la duda como la única certeza, estiras la idea. Estirar la idea de algo paradójico la convierte en una canción laberíntica, que va a jugar mucho con el lenguaje y los contrasentidos. El sentido de la canción creo que se entiende claro: la duda como actitud vital, ya lo lleves al plano emocional, sentimental, filosófico.

HS: Estiras la idea pero nunca la estiras tanto como para romperlo, porque la frase de "dudo porque dudo de dudar", que está claro que estás jugando, al final impacta mucho.

AM: Sí, sí... Si estás dudando siempre puedes irte hacia atrás, ¿por qué dudo? ¿Por qué dudo de mi duda?

HS: Para mí fue el primer asidero al disco. Hay un punto emotivo muy bien construido, muy bonito, y una parte que es casi la no-pausa perfecta, con esas guitarras creciendo incendiadas justo en la mitad del recorrido y la canción cayendo a plomo antes de retomarlo todo de nuevo.

AM: Sí, es un tema en el que la producción está llevada al 80 oscuro, un poco al kraut. Un sampler con mucho reverb, mucho sintes, haciendo arpegias que le dan un tono épico y cierta tristeza. Es un tema serio: la duda, en los días que vivimos... replantearnos qué conocemos, en el momento actual, es bastante lógico.

3. Todo es verdad salvo alguna cosa

HS: Antes hablábamos de lo laberíntico... y aquí me parece una letra perfecta, muy de orfebre. La primera vez que la escuchas no sabes exactamente qué está pasando hasta que te plantas delante de ella y dices "hostia, vaya narrador cabrón que hay aquí", porque te está diciendo que te quiere pero... salvo alguna cosa.

AM: Sí. Hay un rasgo de estilo que es el sentido del humor, y hay un requiebro siempre. El requiebro no sólo es textual, también es musical. Estamos cogiendo el estilo musical más dulce, más almibarado que puede haber, que es una balada así a lo rollo años 70, en la tradición de los italianos, de Julio Iglesias, de Roberto Carlos... Pero para comunicar un mensaje de "te quiero, eso lo dices tú, pero... bueno...". Siempre hay un pero, que aquí es humor pero también realidad: siempre existe. Puede que esté abordado desde un punto sarcástico pero no quiero que deje de haber cierta honestidad: te quiero pero, oye, hay otras cosas.

HS: Yo la veo como la canción de amor definitiva de la crisis de los 40: estás bien con una persona, pero a esas alturas ya sabes que siempre hay algo.

AM: Sí, supongo que será la pulsión entre lo ideal y lo real. Podemos idealizar las cosas en el arte, pero lo real siempre llama a la puerta para decir "oye, que estoy aquí". Lo real entendido como lo trivial, lo feo, de vez en cuando se nos planta delante, y siempre hay un "pero:".

HS: ¿Qué hacemos con "la cosa esta del ego"?

AM: Claro, es que está ahí, y no lo podemos obviar. Que parece que es para hacernos sonreír, pero todos dependemos del Ego. Aunque sepamos éticamente que el ego es algo que deberíamos neutralizar o eliminar hay una lucha constantemente entre ser buena persona, que se reduce a minimizar el ego, y el darle satisfacción, para lo que estamos programados.

4. Mausoleo

HS: Aquí sí que veo lo más cercano a la canción ligera en este disco... Los arreglos son totalmente mainstream, pero, ojo, mainstream de nuestros padres: no del mainstream de ahora o del que vivimos nosotros siendo adolescentes.

AM: sÍ, 70 Y 60. La idea es más una especie de balada jazz pero a lo latin, a lo latín de bolero. Y entonces tiene la percusión latina, con Raúl de Crudo Pimiento que me grabó unas congas, unas maracas, y luego yo le puse algún otro detalle, la guitarra española, por supuesto... y luego el punto más mainstream, y más suntuoso, era hacer arreglos de cuerda para que suene más grande. Así que está entre la tradición de crooner de, yo qué sé, Nat King Cole cantando en español y la típica balada venida a más latina, de los 60 y 70. Son estilos que me gustan de verdad.

No es un bolero como Los Panchos o Los Tres Sudamericanos, que eso sí lo hice con Klaus, sino un estilo más clásico, más crooner.

5. La cosa

HS: ¿Es la más parecida al anterior disco, tú crees?

AM: Tal vez. Lo que quizás tiene un punto más David Hasselhoff que no tiene el otro disco. El estribillo de venirse arriba, lo de las baterías con la reverb, con el sonido de las cajas... Si no hay ese sonido de caja, no están los 80. Puede sonar el rollo synthwave que se puso de moda hace unos años, que me gustaba, y lo que hacían Chromatics y toda la gente del sello Italiano Do It Better me gustaba mucho, me encantaba. Lo que pasa que suenan actuales, no sonaba a David Hasselhoff, porque las cajas no sonaban tan así.

Pero sí: esta canción es de sintes, los arpegios de sintes, crear el ambiente con la reverb. Puedes pensar en Bonnie Tyler también, que tiene el mismo rollo de venirse arriba. Y la baladaza...

HS: Y ¿cuál es la cosa "que no se viene y se marcha" para ti?

AM: Eso... (ríe) Es como si le preguntan a David Lynch "oye, David, ¿qué quieres decir con Mullholland Drive?" Y Lynch les contesta "mira, es que no te lo quiero decir". Pueden ser muchas cosas: si haces una canción en la que estás dando vueltas a algo, pero nunca lo defines, el juego literario está en ello.

HS: Al final, es de esas canciones que están en la mano del oyente y, de hecho, qué sea para ti, como autor, tiene menos relevancia que las que sean para el oyente.

AM: Claro. Y sabes que se te pueden ocurrir muchas ideas: te puedes poner en un plano emocional, puede ser el amor, puede ser Dios, puede ser mil cosas. Podemos ponernos teológicos o ponernos triviales.

HS: De hecho, yo tenía apuntado que, sin ser nosotros creyentes, es una canción en la que sí podría ver toda esa discusión y conflicto interno de alguien muy religioso, que sea una canción sobre la fe.

AM: Por ejemplo (ríe).

6. Cinismo para las masas

HS: Aquí hay dos cosas. ¿Sigues pensando, cuando secuencias las canciones, en cara A y cara B o eso ya está desterrado porque, al final, se escuchan, como mucho, del tirón en streaming e, incluso, en canciones sueltas?

AM: Ahora sí, porque ahora sé que lo vamos a sacar en vinilo. Porque los discos que se fabrican van a ese formato y, en mi mundo, los potenciales clientes que van a comprar mi disco suelen ser fetichistas del formato, del objeto físico. Los cuatro gatos que siguen comprando discos ya se tiran al vinilo, y lo entiendo.

Entonces ahí sí que me pienso cuál debe cerrar la cara A y abrir la B. Aunque luego lo que va a quedar para los restos va a ser lo que esté subido en la red. Si es que queda algo.

HS: Sin saber eso, "Cinismo para las masas" sí parecía de manera muy clara un cierre de cara. Una pausa más relajada, un regreso a cosas que ya has hecho antes. Es una de esas relaciones diferentes que tienes con la música si las escuchas en el vinilo respecto a si la escuchas en digital.

AM: Te obliga a un acto físico, a parar, importan entonces las dos. Y luego que hacer los órdenes no es fácil, porque con la misma música puedes empeorar o mejorar un disco. Y luego porque tienes que cuadrar los tiempos cuando vas muy justo. Y yo siempre voy muy justo de tiempos (ríe).

Mira, lo que tenía claro es que no iba a hacer un disco doble. Entre otras cosas porque no los fabrico yo, se encarga el sello y esta la cosa fatal y dices "bueno, hago temas y luego ya veremos, si me sobran siempre se pueden ir sacando EPs digitales".

Pero en el disco tienen que caber. Si meto una en otra cara porque me cuadraba más, igual no cuadraba por tiempos, me pasaba, o lo que fuera.

HS: ¿Tienes siempre la sensación de quedarte sin tiempo suficiente? ¿Tienes más canciones que las que caben? Por ejemplo, el anterior disco era largo, sin ser peyorativo.

AM: Sí, era largo, eran dos discos. Había muchos cortes, había mucho instrumental, que era lo que quería hacer, incluso dentro de las propias canciones, desarrollos largo. No lo pensé como un disco largo y a Tanis (n.e: el dueño de Jabalina) le pareció bien, pues palante.

En este quería cambiar, no sé cómo haré el siguiente.

(En unos días, la cara B)

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