Cloud Nothings, disco a disco (I)

Desde Turning On hasta la colaboración con Wavves

Con su último disco recién publicado, y tras unos últimos doce meses en los que, para paliar la falta de ingresos por los conciertos, han publicado tres álbumes largos y un EP cada mes bajo un modelo de suscripción, estaba claro que era el momento de regresar sobre cada uno de los pasos de Cloud Nothings y ver el estado de salud de la banda de Dylan Baldi. 

¿Dudas sobre ellos? ¿No sabes por dónde empezar? ¿Eres errejonista o pablista? Todo va a quedar resuelto aquí.


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Turning On (2009)

★★1/2

Turning On se había quedado descatalogado y olvidado hasta este 2021, en el que ha llegado su recuperación en vinilo por parte del propio grupo, pero en cierto modo no pasaba nada realmente grave por que así fuera. Aunque la esencia de la banda ya estaba aquí, en especial su capacidad para azucarar las melodías, la ejecución se ciñe al máximo a la ortodoxia lo-fi. Ruido de cinta, baterías de tres al cuarto, ambiente guidedbyvoicero. 

Es un disco muy estimable, pero también excesivamente deudor de sus influencias. Recordemos que hablamos de un álbum grabado por un Dylan Baldi adolescente del todo, uno que aprovechaba los fines de semana para encerrarse en el sótano y grabar cada instrumento él solo. Está genial poder tenerlo de vuelta, reeditado y disponible en todas las plataformas, porque ya hay canciones con el talento indie-rock estelar que luego explotaría del todo. 

Las mejores canciones: 'Hey Cool Kid'

En el espectro político esto sería: El Partido Comunista de los Pueblos de España. Alguien de vez en cuando se acuerda de ellos y les vota porque no hay nadie más a quien elegir.

Cloud Nothings (2011)

★★★1/2

De nuevo a solas, lo de Dylan Baldi en el homónimo demostró rápidamente que si algo le sobraba era talento e insolencia. En plena época del mini-revival del noisepop y el lo-fi, Cloud Nothings sacaba cabezas de ventaja, millas incluso, a gente como Best Coast o Wavves, con el que más adelante colaboraría. Y lo hizo con un disco incapaz de quedarse quieto, pero que si algo hacía era sonar adolescente: no sólo en las voces de 'Heartbeat' o del fenomenal caramelo que fue 'Nothings Wrong', sino también en las acometidas de punk-pop sin malicia: 'Rock', 'Been Through', 'On The Radio'.

Había mucho más: estaban los Buzzcocks todo el rato por detrás; la necesidad de cantar y contar sobre el inocente abandono, tan doloroso como siempre parece ("no eres bueno en casi nada"); la sensación de tener que grabarlo cuanto antes, por si las ideas desaparecían (tan visible en la por lo demás encantadora 'All The Time'; los latigazos que anticipaban los dolores de crecimiento que llegarían después ('Not Important' aún era un cañonazo noisepop pero ya exudaba la rabia que luego empaparía Attack on Memory).

Sin darse cuenta, y por aparente chiripa, Cloud Nothings clavaban además el hit del que Weezer se habían olvidado ya cómo hacer: 'Should Have' sigue siendo una de las canciones fundamentales para entender cómo vivíamos en 2011.

Las mejores canciones: 'Not Important' 

En el espectro político esto sería: Los Cs de Arrimadas, que darían el pego si, en realidad, no hubiese pasado todo lo que ha pasado desde 2011 hasta ahora.  

Attack on Memory (2012)

★★★★

Algo se rompió en menos de un año, algo que cambió para siempre el sonido de Cloud Nothings y que extirpó de raíz el sonido punkpop para entregarse a una visión de la vida en la que la bajona, el postcore y los Nirvana menos pop guiaban los paso de Dylan Baldi. En su día, se achacó ese cambió de sonido a Albini, pero ahora que hemos escuchado el último disco de Cloud Nothings ya podemos decir con certeza que el no-productor no tuvo casi nada que ver. 

Cloud Nothings, aquí ya más cerca de ser un grupo y no sólo un proyecto en solitario (incorpora a Jayson Gerycz en la composición), les mostraba ya sin ganas de locura juvenil, sin ramalazos dulzones: sólo enfrentados al mundo. La apertura de 'No Future/No Past' fue toda una declaración, pero son los 9 minutos de 'Wasted Days' los que servirán para siempre de resumen del disco más nihilista de Cloud Nothings: la canción empieza encabritada, con Dylan Baldi firmando una letra sin esperanza (sé que mi vida no va a cambiar y que viviré a lo largo de días desperdiciados, nunca pensé que acabaría así y sé que va a seguir igual siempre. Pensé que habría algo más que esto), dando aullidos rocanroleros en segundo plano y, al llegar al minuto 3, matando la canción a base de 5 minutos de hostiazos en vez de cortándola de raíz. 

Lo que en el disco anterior eran sentimientos negativos diluidos en canciones urgentes pero no rabiosas, más para montarse en skate que para lanzarlo contra los cristales del escaparate de algún Starbucks, aquí eran ya puro incendio, a veces hasta en forma de algo parecido a haikus desolados: 

Give up

Come to

No

We’re through

Había pocos respiros, ‘Fall In‘ o ‘Stay Useless‘ como mucho. “Solía tenerlo todo, pero ahora estoy sólo (…)) pero nada lo que podría hacer cambiaría lo que está pasando”. Puestas juntitas, parecían rebajar la tensión a la que el resto empujaba. 'Stay Useless' es, de nuevo, la canción con la que Rivers Cuomo sueña cada noche. 

Y aún así, la principal pega es que Cloud Nothings todavía no había decidido soltar sus canciones del todo: estaban destruyendo la memoria que teníamos de ellos, pero era sólo una primera fase. La duda era cuánto estaba dispuestos a arder como grupo para que sus canciones fueran sólo keroseno. 

Las mejores canciones: 'No Past/No Future', 'Wasted Days', 'Stay Useless' 

En el espectro político esto sería: El PNV. En realidad, no rompe nada, y ya sabemos todos de qué pie cojea, pero acude a Madrid, pone caritas, hace algunos discursos vibrantes, consigue que le den los tractores prometidos y saca rédito en la siguiente elección. Y todos se comparan con él. 

Here and Nowhere Else (2014)

★★★★

Si el homónimo fue la tesis de noisepunkpop adolescente dulzona y Attack on Memory la antítesis postcore, Here and Nowhere se alza como la síntesis, y quizás aún como el disco definitivo de Cloud Nothings como banda. A partir de aquí, probarían los límites de muy distintas maneras, no todas satisfactorias, pero aquí es donde Dylan Baldi pule del todo los problemas de sus anteriores álbumes para edificar su catedral. 

Here and Nowhere Else acaba también con la discusión sobre el efecto Albini: sin él, su cuarto disco (tercero en estudio) suena aún más feroz que el previo. Las canciones cortan más, las guitarras aparecen y desaparecen como tornados en la lejanía, la base rítmica es siempre un cañón. Y, sin embargo, Here and Nowhere Else es su obra pop. 

La fórmula es cero revolucionaria: es lo mismo que Dinosaur Jr., Sonic Youth o Fugazi plantearon en sus mejores discos. ¿Puedes ser contagioso sin renunciar a tus armas más afiladas? ¿Puedes ser amable y melódico sin dejar de ser rotundo y sin que se te mueran las rarezas que incomodan)?

La respuesta de Cloud Nothings, como la de sus héroes, es que puedes: son más profesionales que nunca, más angustiosos que hasta ahora (‘Just See Fear’, ‘Pattern Walks’) y también más caramelos que jamás (la inagotable ‘I’m No Part Of Me’).

Here and Nowhere Else sólo dura 31 minutos, lo que acentúa su brillantez. El grupo extirpa lo más débil de su repertorio (algo que en el futuro no les saldrá tan a menudo) y, aunque no tienen nada a la altura del doblete inicial del anterior disco, todo lo demás es mejor. 

Las mejores canciones: 'Just See Fear', 'I'm No Part of Me' 

En el espectro político esto sería: El Pablemos pre-asalto a los cielos. La UCD de los primeros meses. El PSOE de FG antes de gobernar. El PP que hablaba catalán en la intimidad.

No Life For Me (2015, Wavves x Cloud Nothings)

★ 1/2

Aunque ya lo fuimos avisando en su día, una vez que bajó la manera del revival indie del primer lustro de los 10s los Wavves de Nathan Williams quedaron más desnudos que el emperador en el desfile. Eran un grupo mediocre, que aprovechó un par de temas decentes en King Of The Beach para parecer referencia de algo, cuando sus canciones sólo se malvestían con inyecciones de ruido como estética vacía (como también ocurría Best Coast).

La entente cordial que formaron en 2015 con Cloud Nothings podría haber resaltado, precisamente, la mano pop de ambos proyectos, pero salvo en algún acierto rotundo ('Come Down', 'Hard To Find'), los 21 minutos son de perfil bajísimo, a ratos enervantes ('Nervous' es menos arriesgado que todo en el ya de por sí conservador Life Without Sound) y, seis años después, sigue sin estar muy claro qué quisieron atacar que no estuviese en ambos grupos. Quizás el camino era el de 'Untitled II', algo más cercano a No Age y compañía, pero la incógnita, tan mínima como este disco en sí, nunca la resolveremos. Efectivamente, no había vida para ellos. NEXT. 

Las mejores canciones: 'Come Down' 

En el espectro político esto sería: Pablo Casado. No hacían falta alforjas.